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Después de purificar la mente, acumular méritos y recibir bendiciones, estamos preparados para comenzar la contemplación y meditación según las instrucciones correspondientes. Si durante la meditación nos sentimos pesados o adormecidos, o encontramos otro tipo de dificultades, es mejor que dejemos de meditar durante un rato y recitemos algunas oraciones. A continuación, pensamos que los Budas las han escuchado y nos envían poderosos rayos de luz y néctar que entran en nuestro cuerpo y eliminan de inmediato todos nuestros obstáculos. Después, reanudamos la meditación. Estas preparaciones son muy importantes para tener éxito en la meditación. Si deseamos hacerlas de manera elaborada, podemos recitar las oraciones más extensas tituladas Esencia de buena fortuna, que pueden encontrarse en los libros Compasión universal y El camino gozoso de buena fortuna. También podemos recitar la oración de refugio cientos de veces, acumular méritos ofreciendo mandalas o concentrarnos en la práctica de purificación postrándonos ante los treinta y cinco Budas de la Confesión como se describe en El voto del Bodhisatva. En ocasiones, podemos dedicar toda la sesión de meditación a realizar una de estas prácticas preparatorias.
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© 2003 Introducción
a la meditación |